sábado, 4 de julio de 2009

MATRIMONIO MARIN - ANDRADE 1936.


Angel Marín Pérez y Metodia del C. Andrade
Godoy se casaron, en Cherquenco un cinco de
enero de 1936. Vivieron en el pueblo hasta 1967.

Angel era hijo de inmigrantes españoles que llegaron a
la comuna de Freire (Allipén), en el año 1895,  llega a
trabajar a Cherquenco en el 1927, junto a su hermano
Félix.

Metodia, natural de Coronel, llega a Cherquenco más o
menos en la misma fecha. Su padre don Gregorio
Andrade Garrido, empleado de la Compañía
Carbonífera Federico Schwager viene a hacerse cargo
de la administración del fundo   Las Minas (Santa
Carolina) que la empresa había adquirido a don Carlos
Keller, para abastecer de madera y carne principalmente
a los trabajadores del mineral.

Los Marín Andrade fueron comerciantes toda su vida.
Eran socios con Angel Gostín en la Tienda La Española,
ubicada en la esquina de las calles Deportes y
Constitución. Posteriormente al disolverse la sociedad el
negocio pasa a llamarse Tienda y Almacén La Gloria,
por lo de Angel, decía él.
También incursionó en el negocio maderero. Tuvo con su
hermano Félix una barraquita conocida como "El Piojo"
en calle Deportes, donde de fabricaban palos de escoba y
rodrigones que eran postes de dos por dos pulgadas y
dos metros de largo que se usaban como tutores en la
viñas . Compraba y vendía,  merengues, o husos, que eran
unos postes labrados a hacha y azuela.
Un matrimonio muy identificado con el pueblo que
participaban en todas las actividades donde fuera necesario
y que gozaron siempre de muy alta estima entre sus
coterráneos. Don Angel fue fundador y primer presidente
del Deportivo Comercial entre 1937 y 1947,  Presidente
vitalicio del Comité de Fiestas Patrias, Juez de Policía Local,
Regidor y Alcalde de la comuna de Vilcún, Presidente del
Club Social ...y muchas cosas más..., pero sobre todo fue
un hombre bueno.


   El  Alcalde (S) Angel Marín en la inaguración de la piscina del pueblo en  1963


Era un tipo alegre, siempre con una sonrisa a flor de labios,
muy trabajador y respetuoso de las personas y sus
compromisos.

Gustaba de reirse y jactarse de pequeñas anédotas donde
él rara vez salía mal parado. Como cuando sus amigos Pedro
Morales, Félix Marín, Lupercio Muñoz, el jefe de estación y
otros expertos cazadores lo invitaron a cazar.         El fue por
 acompañarlos y no llevó escopeta ,sino que recogió un palo y lo
 llebaba como bastón.     Peinaron un potrero cazando perdices,
 torcazas y...de repente aparece una liebre a la cual todos los
cazadores le disparan los dos cartuchos de su escopeta y la liebre
siguíó corriendo como si nada... Él de un salto se escondió detrás
de un tronco cuando vio venir la liebre y con un certero golpe de
su improvisado bastón le sacó la contumelia al bicharraco.

Otra vez contaba que la hija de un amigo cacique indio
se enamoró de un español.   El padre ofendido,  en pleno mes de
enero, cuando abundan los tábanos, la amarró desnuda a un tronco
gritándole " ¡ No te gustó lo pañol.  Pícala tabano! ".

Claro que nunca contó que los cazadores se cobraron revancha y
en cierta ocasión le hacen disparar a un tiuque por una torcaza. 

Doña Metodia igual participaba en muchas
actividades, ayudaba mucho en el almacén y crió cinco
chiquillos.            Era una persona muy amable con los
clientes sin importar su condición y gustaba de recibir
amigos en su casa.

Prueba del cariño de la gente, es que fueron padrinos de
bautizo, de primera comunión y otras ceremonias de
innumerables chicos del pueblo.  Sus compadres y comadres
se contaban por decenas.

Vivieron primero en una casa de dos pisos que está en
Libertad con J.M.Carrera,  después en calle Deportes
frente a la Iglesia Bautista del pueblo y  finalmente en
Deportes con Constitución en una  inmensa casa de dos
pisos que fue vendida a la familia Vilugrón.

Siempre gozaron de la vecindad de muy buenas familias
del pueblo, como los Morales Muñoz, los Zambrano Molinet,
los Peña y Cárdenas Peña, los Muñoz Illesca, los Villablanca
Quezada, los Ocares. los Naranjo.

Todas las santas noches del año, aunque nevara, después
de comida había juego de naipes en casa de los Marín
Andrade, se jugaba sólo por entretención y compartir,
principalmente brisca. No faltaban amigos como Bichara
Riadi, Víctor González (Vitoco), Aníbal San Martín, Tito
Cancino, Selim Mustafá o algún otro parroquiano.

Siempre quisieron mucho a su pueblo y cuando por razones
económicas, dejan Cherquenco en 1967 para instalarse con un
almacén en Concepción, no dejan jamás de acordarse de su
querido pueblo.  Sobre todo sufrieron mucho con la situación
política y social durante los años de 1970, en una ciudad como
Concepción, que era el centro de los movimientos de izquerda
chilenos. Ellos, personas conservadoras, y ya de cierta edad
quizas hubieren querido seguir viviendo en la tranquilidad de
su terruño donde pasaron los mejores momentos de su vida,
sin duda.

De este matrimonio nacen seis hijos: Victoria, Raúl, Olga,
Angel, Adriana y Enriqueta fallecida prematuramente.
Igual que sus padres no olvidan su pueblo, siempre están
acordándose de personas, cosas, lugares y muy a menudo
lo visitan.

Angel, mi padre, fallece en 1982, Metodia en 1990, Raúl en 1976,
todos en Concepción y Enriqueta en Cherquenco en 1937.

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Concepción, Región del Bío Bío, Chile